Todo me es conocido, y cada día me doy cuenta que el océano es más profundo de lo que pensaba, de que mis pies día a día toman un olor a humedad que no se aleja de mi ni de día ni de noche, una pesadilla que vuelve en los momentos en que menos debería aparecer, una pesadilla que deja helado hasta el más fuerte de los soles, un océano profundo.
En el momento en que mi vida sobre la madera parecía caer, la marea se levanto para acomodarme, pero ahora cuando mi equilibrio no es mi mejor amigo y mis pies intentan llegar al suelo marino, la marea parece demorar, pareciera que espera que el viento aun este mas fuerte, que la tormenta tome un color aun más oscuro, quizás la marea espera el momento oportuno para subir y sujetarme, o quizás es la falsa esperanza de un ente condenado a estar sobre el agua llena de tinieblas.
NO! Me rehúso a perder la esperanza de un nuevo sol sobre el horizonte, me rehúso a la idea de una eterna tormenta sobre un mar oscuro, me niego a solamente la idea de una soledad programada, a una muerte destinada. NO! Aunque mi equilibrio quiera botarme, aunque la esperanza parezca cimentada sobre la nada, aunque la madera fuera lo único que pareciera firme, se lo que debo hacer, se lo que ahora he de hacer… me comeré los miedos con que quisieron encadenarme sobre esa madera, botare las cadenas que me sujetaban a lo único seguro que había dentro de esta tormenta… Saltare a lo más profundo de este océano, moriré a la “vida” que esta madera me entregaba, que me hacía creer en un horizonte tranquilo, un horizonte sin alcance, algo que nunca sería capaz de palpar, algo inaccesible tanto como para la ella como para mí…
Llevo milenios planeando la mejor salida, siglos viendo cómo sacar de mí esta madera que se pudre cada día más, la eternidad en que he estado con esta madera me ha hecho parecerme a ella, con corteza, con sequedad… con soledad. No, no he de esperar a esa marea que nunca llegó, no esperaré a esa marea que me daño en los momentos en que mas la necesitaba, al dejarme varado sobre una madera flotante, con la absurda esperanza a que regresaría. Está decidido… le creeré al dueño de éstas aguas, el hombre que se sentaba horas sobre mi madera a contarme lo precioso de los valles, la hermosura de las aves, el aroma a libertad que se respiraba de donde él venia, en momentos solo fueron fantasías, solo fueron fabulas que me hacían salir de la realidad del océano que cubría todos mis extremos, pero su sabiduría me inundó, su paz me enloqueció, su rostro me enamoró… se que en momentos en que mi clamor era tan fuerte por el miedo a caer de mi segura madera, él desde su morada mandaba las mareas para sostenerme, se que esas ayudas venían con su firma, me daba cuenta en como me sostenían, tal como sus manos lo hacían… si, las mareas acabaron, me dejaron, se alejaron de toda mi vida, me dejaron varados sobre un océano imponente, un océano oscuro… pero está decidido, no hay vuelta atrás, por más que la madera me recuerde que soy parte de ella, por más que ella critique mi forma de sacarme sus cadenas, por más que me selle como suyo.. Tomaré esta noche la opción de la “muerte”, tomare la decisión de morir en el fondo de esta oscuridad, no es terminar con todo, como me lo repite cual rezo en la mente mi madera, sino que un comenzar nuevo, un tiempo de morir, un comienzo a una eternidad con el Rey lejano que visitaba mi vida cada día. Me he dado cuenta que el tiempo sobre este océano me regalo nuevas formas de nadar sobre sus penumbras, me regalo nuevas ideas de conocer lo que se esconde detrás de ese horizonte, en donde nace el sol y la luna, en donde se esconde el reino de mi amigo el visitante…
Llevo días nadando sobre la espesa niebla que compone este océano, recuerdo días sobre la madera en donde me encontraba admirando los soles nacientes, en donde la soledad recordaba mi vida inalcanzable, recuerdo mientras recorro esta bruma, las horas en que el Rey se sentaba sobre mi madera y me contaba de su vida en su reino lejano, recuerdo… pero mientras los días pasan sobre este viaje a un mundo desconocido, menos recuerdo mi vida, menos recuerdo a esa madera que me sostuvo, ya no recuerdo sus cuentos y me parece hasta cómico como había estado tanto tiempo sentado teniendo tantas aguas a mi alrededor… pero no olvido el rostro de mi amigo el rey lejano, no olvido en ningún momento su voz clara y fuerte, es más, la ocupo cual radar para saber si me acerco a su reino en donde me dijo que su voz callaba a las aves del campo y a las aguas de los ríos. Pasan los días y no recuerdo mucho de donde venia, recuerdo que había una madera que me tenia preso, que no me dejaba nadar a una esperanza iluminada, pero recuerdo a mi amigo y su voz, pero, por más extraño que parezca, recuerdo mi vida antes de la madera, una vida que aunque suene a locura me recuerda al reino de mi amigo, recuerdo bellos bosques, y recuerdo a más personas como yo, a mas hombres y mujeres danzando sobre un manto, danzando para un Rey…
Los días pasan como líneas de luz sobre un bosque, en donde golpean sobre el océano de tinieblas haciéndolas más claras, escucho cada vez su voz más fuerte, siento su aroma entre todo esta bruma que cada día se torna algo más claro.
Me doy cuenta que mi viaje está llegando a su fin cuando veo que la tiniebla que contenía este océano se ha cambiado por un agua completamente cristalina, con aroma a rey y sabor a dulzura. Podría morir aquí mismo sintiendo esta pureza, sintiendo esta paz… mi cabeza golpea algo, no logro distinguirlo, desde la profundidad se parece a mi madera pero es mucho más grande, y están por montones… salgo a la superficie (algo que no había hecho hace muchos días) y la luz que resplandece en todo el cielo me deja ciego por un momento hasta poder distinguir estos islotes, estas nuevas maderas, son completamente distintas pero tienen un aroma conocido, no son de palo sino que son de roca, son rocas gigantes que sin razón aparente flotan sobre el océano que tiene apariencia de cristal, sobre cada roca hay personas, familias completas, personas saltando libremente entre ellas sin el miedo de caer sobre un océano, saltan, ríen, danzan, un cuadro maravilloso sobre cada roca, lo más sorprendente? que nada físico las une a ella, ninguna cadena, nada que se pueda ver, nada que pueda ser apreciado con nuestros ojos, pero la seguridad de sus rostros reflejan la confianza que poseen en estas hermosas rocas flotantes, todas nacidas de una roca madre que se encuentra a lo distante… se escuchan trompetas, todos los aires se estremecen, mis ojos no saben lo que ven pero algo le dice a mi corazón que estoy seguro, la marea comienza a subir hasta detenerse por completo, todo sonido parece desaparecer como un aplauso… pasa un tiempo en que nada parece moverse en donde todos parecen haberse puesto de acuerdo para hacerlo, todas las familias se encuentran postradas, niños, jóvenes, ancianos, todos postrados sobre la roca… el silencio pone mi carne como de gallina y no se que hacer… subo a una roca todo mojado y me postro a tierra sobre la roca como todos los demás, pareciera que todo esperaba eso porque en el momento exacto en que mi cabeza toca la roca un estruendo rugió desde los aires y la luz se hizo aun más intensa y escuche un sonido como un estruendo que podría quebrar todos mis huesos, todas las aguas hasta el mismo universo… en ese momento creí haber muerto (aunque creo que realmente eso fue lo que pasó) pero el estruendo se transformo en una sola voz que me llamo por mi nombre y me dijo, “Amado mío, bienvenido a tu hogar”… en el mismo segundo en que dijo eso mi cuerpo completo se conmovió al reconocer a mi amigo, al Rey del reino lejano, el reino en que ahora era parte. Al momento en que su voz se dejo de escuchar las trompetas se escucharon y todo hizo explosión, los vientos, las aguas, los aires, todo a una sola voz declaro la grandeza y amor de aquel Rey amado por todos… todo parecía una fiesta, cantos, danzas, tonadas, gritos todo solo para exaltar a solo uno, a Él, el que había salvado mi vida de una madera podrida…
El Amado te está esperando, el Rey espera por tu llegada.
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